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Quiero comenzar explicando que es difícil
transmitir los conceptos de una religión tan compleja como la Santeria. Esto
es en parte porque es una religión de misterios cuyos secretos principales
no se divulgan y es una religión que sólo puede SER VIVIDA, y en parte
porque es una religión viva, cambiante y orgánica. A manera de introducción
rápida, la religión de la nación Yoruba de Nigeria, en Africa Occidental, ha
llegado a América vía Cuba, donde se había preservado sincretizada con el
catolicismo. La religión se conoce también como Regla de Ocha, o la religión
lucumí. Varias religiones equivalentes se practican en Brasil y, por
supuesto, Africa occidental. Personas ignorantes, racistas, o prejuiciadas,
podrían considerar a la Santería como un culto, o una religión sincretista o
animista como una manera de disminuir su importancia y disipar la
profundidad de sus misterios. Sin embargo, la Santería es una de las grandes
religiones del mundo, comparable al hinduismo o a la religión de Egipto
antiguo. Tiene una teología compleja, una compleja tecnología metafísica, y
una tradición hermosa de elaborados y coloridos rituales. Además de esto, es
una religión de misterios iniciaticos a semejanza de los célebres misterios
de Eleusis que se celebraban en Grecia en la antigüedad, pero que a
diferencia de aquellos secretos que se perdieron por ser tan bien guardados,
ha sobrevivido por milenios relativamente con pocos cambios. a manera de
aclaración, a pesar del nombre popular con que es conocida, la Santería no
consiste en un culto a santos católicos. Estas eran solo mascaras que
asumieron los Orishas para poder sobrevivir durante la esclavitud en los
corazones de sus devotos. Los Orishas son las deidades de los Yoruba, y la
palabra 'santo' es sólo utilizada debido a la conveniencia y la
familiaridad. Los santeros conocen a Dios como Olorún (Dueño de los Cielos)
o como Olodumaré. Existe además un número indefinido de Orishas, o de
deidades, que ayudan Olorún a distribuir el aché a toda la creación, y son
vistos como aspectos de Olorún. Aché se traduce como vitalidad, poder,
gracia, o bendición. Las mas importantes de estas deidades son:
Obatalá,
el Rey de la Tela Blanca, amado Orisha paternal de la pureza y la rectitud.
Eleguá o Echú,
Orisha de la comunicación que abre los caminos y hace travesuras.
Yemayá,
la Madre de los Peces, Orisha del mar, los secretos, la comunidad, y la
maternidad.
Changó,
que en vida era el Rey de la ciudad sagrada Oyo, Orisha de la estrategia y
la victoria.
Ogún,
el Orisha de los herreros, del hierro, y patrono de los inventores.
Oyá,
la guerrera barbuda, Orisha de los tornados, la muerte, los vientos, y los
cambios.
Ochún,
Orisha del amor, de la femeinidad, del sexo, del placer, del dinero, y de
los ríos.
Ochosí,
el Rastreador, Orisha de la caza y la pesca que mora en el bosque con Ogún y
Osain.
Osaín,
Orisha de las hierbas y las plantas.
Orunmila,
Orisha de la sabiduría y el testigo del destino
Babalú Ayé,
Padre del Mundo, Orisha de la pestilencia, patrono compasivo de los ancianos
y los enfermos.
A pesar de la importancia de estos y muchísimos otros Orishas, la fundación
espiritual de la Santería es la reverencia por nuestros antepasados. Es sólo
después que uno ha establecido una base sólida con los egún (ancestros) que
uno puede entrar a la dispensación espiritual de los Orishas. Esto se hace a
través de varios rituales e iniciaciones. En la Santería cubana tradicional,
el primer nivel de estas iniciaciones es la puesta de los elekes, o
collares, donde el iniciado llega a ser miembro del linaje espiritual de su
padrino o madrina, y adquiere las bendiciones y las protecciones que eso
trae consigo. En esta iniciación, el iniciado recibe los collares que
contienen el aché de Obatalá, Yemayá, Changó, Ochún, y Eleguá, y éstos
llegan a ser sus protectores, dandole guía, amor, y la ayuda que necesite.
La recepción de los elekes es una ceremonia elaborada y hermosa, y es tan
importante que se considera medio-asiento, o la iniciación a medias en Ocha
(1). La segunda iniciación consiste en recibir los Guerreros. Estos son
Eleguá (pero aquí es recibido generalmente en forma de una piedra o
fundamento), Ogún (en forma de un caldero de hierro con sus herramientas),
Ochosí, y Osún. Con la medicina de estos cuatro Orishas se abren los
caminos, y los santeros han observado que son más efectivos cuando trabajan
juntos, así que los cuatro son dados al iniciado en un mismo ritual. La
iniciación final es hacer santo (en el uso del dialecto cubano, decir
'santo' es igual que decir 'Orisha'). El nombre propio de este complejo
ritual que toma siete días es "kari-ocha", o 'asentar el Orisha', donde se
dice que el Orisha tutelar del iniciado 'es sentado' o coronado en la cabeza
del iniciado. Durante esta iniciación mayor, que sucede sólo una vez en la
vida, se hace una lectura importantísima con los caracoles, conocida como
itá, donde los tabúes y los detalles más importantes del destino del
iniciado son marcados por el Orisha tutelar, y donde varios Orishas hablan.
Este sistema de adivinación es conocido como diloggún, los caracoles o
itales, y es algo diferente del sistema de Ifa, que es el otro oráculo
importante de la Santería. A partir de este evento en su vida, el iniciado
es considerado iyawó (literalmente, 'esposa' del Orisha, independientemente
del género) por un año entero, donde debe vestir de blanco y seguir varios
tabúes para proteger su nuevo estado espiritual y mantenerse puro.
No todos los Orishas pueden ser coronados en este ritual. Algunos se reciben
de otro modo. Los Ibeyi (los Gemelos), por ejemplo, son recibidos como
figuras de un chico y una chica, que son preparados por un santero y
proporcionan prosperidad y alegría. Otros Orishas no se coronan
directamente, sino que por medio de uno de los orichas principales. Erinlé o
Inlé, y también Olokún, se coronan sólo a través de Yemayá y no por sí
mismos, y muchos los consideran caminos' de Yemayá. Dadá se corona vía
Changó y es considerado un 'hermano' de Shango.
Finalmente, hay una clase poderosa e informada de sacerdotes en la tradición
lucumí conocida como los babalawos, que se traduce como 'padres de los
misterios', o 'padres de los secretos'. Ellos conocen el cuerpo inmenso del
folklor, las oraciones, los secretos, las leyendas, y los métodos que se
contienen en Ifa, que es el nombre de su oráculo, así como del Orisha que
sirven (2). Ifa es el nombre del sistema profético que sólo los babalawos
pueden trabajar, que vendría siendo considerado las sagradas escrituras
orales de la Santería. Orula es un Orisha que no se corona. Cuando un
babalawo se inicia en Ifa, nacen en él los dieciséis Odus, o misterios, no
el Orisha. Central a la cosmovisión de los Yoruba es la idea de ori, o el
destino. Ori es el nombre de la cabeza física, así como de la conciencia, o
del ser, pero se traduce también como "destino", o "sendero escogido". Es el
equivalente al atman del hinduismo, al ba de los egípcios, o al espíritu.
Hay muchos elementos complejos y entrelazados que lo componen. Ori contiene
los elementos ancestrales, contienen nuestro carácter, y por supuesto la
cabeza es donde tomamos las decisiones, y es donde nuestros pensamientos,
ideas, palabras, y a la larga nuestras acciones se originan, así que la
cabeza es un símbolo apropiado para cómo se origina el destino y el
carácter.
Para los Yorubas y dentro de la tecnología metafísica santera, Ori es
también un Orisha. Es el Orisha personal e individualizado con que nacemos,
lo que hoy los metafísicos están llamando la Presencia Yo Soy, y que camina
con nosotros a través de nuestra vida entera. Es EL UNICO Orisha que puede
ir dondequiera que vayamos, y nos acompaña siempre en todos nuestros viajes.
Los Yorubas creen que un Ori contiene todo el aché que se necesita para
alcanzar todas las cosas que
podamos y querramos alcanzar en esta encarnación, y sin Ori nada es posible.
Es, para cada individuo, el Orisha más PODEROSO, y la matriz de energía que
contiene al anteproyecto de nuestro destino escogido desde antes de nacer.
En la creencia yoruba, cada cual elige su Ori antes de nacer, al pararnos
ante Dios y pedir una oportunidad para encarnar. Así, adquirimos un destino
como parte del proceso de NEGOCIACIÓN de una oportunidad en la Tierra, y
obtuvimos 'un ori', una cabeza, una identidad. El Ori es una entidad
viviente y un agente activo en esta vida. Es un Orisha personal, el mas
importante que cada cual tiene, se le puede orar, pedir, agradecer, y
fortalecer por medio de ciertos rituales. También elegimos antes de nacer
nuestro Orisha tutelar, que es uno de los Orishas importantes que se elige
para que nos ayude con su aché a lograr aquellas metas, retos, y proyectos
que queríamos realizar en este planeta. Basado en lo que sabemos de Ori, es
una metáfora no sólo para nuestra habilidad de volición y toma de
decisiones, sino también para la combinación de genes de los padres cuando
sucede la concepción, que es un proceso al azar donde nuestros Egun, o
antepasados, contribuyen con sus atributos a formar una persona
extraordinaria y nueva. Hay muchos acontecimientos al azar que suceden en la
concepción, y en la cosmovisión de los Yoruba, estos hechos son gobernados
por nuestra elección prenatal de Ori. Por lo tanto, se dice que Ori se
escoge antes de la concepción.
Uno de los aspectos más importantes e interesantes de la espiritualidad
yoruba y su tecnología sagrada consiste en su insistencia en ayudar al
iniciado a alinearse con su Ori para cumplir mejor su propósito y potencial
en esta encarnación. Nuestra relación con los ancestros y Ori también nos
ayuda a abrirnos a desarrollar los dones y abilidades heredadas. Todo esto
ilustra también cómo la espiritualidad Yoruba honra la individualidad de
cada persona y los dones únicos que trae cada cual. En fín, este es un
resumen muy básico de la espiritualidad de los Yoruba. Cualquier persona que
desee entrar en este sistema religioso, debe buscar un ile (casa espiritual)
en su ciudad o área, y desarrollar una relación con un mayor en la religión. |
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